In the Gospels, angels are envoys between God and human beings. The words of Jesus make this belief more personal: “See that you despise not one of these little ones: for I say to you, that their angels in heaven always see the face of my Father who is in heaven.” (Matthew 18, 10). The idea of guardian angels is also implied in the Letter to the Hebrews 1, 14, “Are they not ministering spirits, serving those who shall be heirs of salvation?” We are also told that an angel escorted Saint Peter out of prison (Acts of the Apostles 12, 12ff). Yet another instance is the angel who comforted Christ in the Garden, during His agony on the eve of His Passion. According to Saint Jerome, “How great the dignity of the soul, since each has from his birth an angel to guard it.”
***
Como gente que se esfuerza constantemente para crecer hasta alcanzar la madurez de Cristo, estamos ante Dios como niños, confiando más en su ayuda que en nuestro esfuerzo … porque hemos experimentado que nuestras fuerzas no siempre son dignas de confianza.
Sabemos que Dios nos protege, nos envía ángeles para guiarnos. Pero Jesús es quien nos guía con su Espíritu para elaborar y desarrollar nuestro proyecto de vida. A nosotros, por nuestra parte, se nos llama a ser “ángeles,” guías para los otros en el camino hacia a Dios.
Oremos. “Padre de bondad y amor, al celebrar hoy a los Ángeles Custodios profesamos nuestra fe profunda en tu protección siempre presente. Que nuestro ángel custodio sea en nosotros la voz que nos prevenga contra el mal que podamos hacer y nos impulse a ser la buena persona que cada uno de nosotros debiera ser, y así permanecer. Que este mismo ángel nos recuerde que tú nos conoces y nos amas personalmente a cada uno de nosotros en Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.”