The founders of the United States, and the Catholic missionaries who preceded them by several generations, understood that every human life is sacred, that all men and women are born with a dignity and a transcendent destiny that is totally undeniable, no matter who they are or where they come from.
Three years before the signing of the Declaration of Independence, the great missionary St. Junípero Serra drafted a “bill of rights” for the indigenous peoples of the California Missions. Today we celebrate his feastday in the Church.
As Catholics and as Americans, we are heirs to this long and noble tradition in defense of human dignity. Our commitment, as Catholics, is grounded in the love that Jesus proved when He gave His life on the Cross for us – for all of us. The love of Jesus is a priceless gift, and it is also a sacred obligation. Let’s never forget these important truths. Saint Junípero, pray for us.
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Los fundadores de Estados Unidos, y los misioneros católicos que los precedieron, comprendieron que toda vida humana es sagrada, que todos los hombres y mujeres nacen con una dignidad y con un destino trascendente totalmente innegables, sin importar quiénes sean ni de dónde provengan. Tres años antes de la Declaración de Independencia, el gran misionero San Junípero Serra redactó una “declaración de derechos” para los pueblos indígenas de las Misiones en California. Celebramos hoy su dia festivo en la Iglesia.
Como católicos y como estadounidenses, nosotros somos herederos de esta larga y noble tradición en defensa de la dignidad humana. Nuestro compromiso como católicos se encuentra cimentado en el amor del que Jesús hizo prueba cuando entregó su vida en la Cruz por nosotros. El amor de Jesús es un don invaluable, y es también una obligación sagrada.