As we prepare to receive the ashes on our foreheads tomorrow, we do well to remember the real purpose of Lent: it is an exercise in cleansing and holy desire – helped by some penitential practices: prayer, fasting, and almsgiving. “The entire Christian life,” said St. Augustine, “is an exercise of holy desire.”
St. Augustine does not say that we should rid ourselves of our normal, human desires, but that we should raise them higher and purify them. His point is that our present desires are far too small, especially if we look for fulfillment only in what this world offers. We dare not become satisfied with what he calls “transient satisfactions,” but come to realize that God wants us to have so much more – including His very Self.
During Lent, we will be invited to “tune in” to those higher desires, including our longing for God.
Our Masses on Ash Wednesday will be offered at 8:30am, 5:30pm, and 7pm.
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La Cuaresma comenzará mañana, el Miércoles de Ceniza. La Iglesia nos enseña que la Cuaresma es un “tiempo favorable,” un tiempo de gracia. Vamos a estar convocados mañana para “subir” con Cristo a Jerusalén, el lugar donde Él sufrirá y morirá antes de Resucitar con gloria. Esto quiere decir que vamos a estar convocados con Él para sufrir y para morir a nosotros mismos y al pecado. También para renunciar al mal dentro de nosotros y a nuestro alrededor, de modo que podamos Resucitar, como individuos y como comunidad, a una vida católica más profunda, hacernos más disponibles para Dios y para los demás, y para ser capaces de prestar servicio con amor.
El camino para todo ello es el arrepentimiento y la conversión, sintetizado en el Evangelio del Miércoles de Ceniza (Mateo 4, 1-11): la limosna, es decir, preocuparnos y cuidar de nuestros hermanos y hermanas; la oración, es decir, escuchando la palabra de Dios y dándole una respuesta de amor y compromiso; y el ayuno, es decir, controlando nuestras pasiones y renunciando a nuestro egoísmo.
Sencillamente, abramos nuestros ojos y nuestros oídos y aprendamos a percibir las maravillas que Dios hace cada día en torno a nosotros. Sigamos viendo y creyendo – hay suficientes señales de Dios para ello.